Corro tras tu respiración pero se escapa cuando jadeas. Disfruto cuando provoco su aceleración ¿Por qué te detienes? ¿Te gusta jugar a esconderte? Oigo como tus pasos sigilosos se deslizan con precaución para no despertar mi sed. Torpemente te has caído, “¡no te arrastres! Perturbas mi armonía… “. Quiero deslizarme hasta llegar a ti, agarrar tu tobillo, desencajártelo y que el aliento de tu grito me escupa a la cara. ¿Por qué no te revuelves? ¿No quieres huir? Se que disfrutas tanto como mi lengua lamiendo el interior de tu oreja, saboreando su amargor. ¿De verdad quieres saber por qué lo hago? Me revuelves las entrañas con tus preguntas, ¿por qué algo tan bello se convierte en un crimen con tus palabras? ¡No sonrías! La humedad en mi mirada me desconcierta.¿Es posible que aflore en mi algún tipo de sentimiento? La sensación es desconocida y la incertidumbre se apodera de mi ser, ¿es esto lo que siempre ha estado oculto en mi? La duda se apodera de mis acciones, mis gestos se vuelven débiles. No me mires a la cara. No puedo soportar hacerte partícipe de mi fragilidad. Cuántos segundos deberé esperar. Me aterroriza que puedas escuchar mis temores, mi cobardía palpita al ritmo que late mi corazón, la respiración se vuelve ahogada. El alivio se avecina próximo.
¿Qué escucho?
Me siento exhausta,las piernas se tambalean y mis pasos resultan inciertos. No quiero respirar, me gustaría quedarme sin aire, mis exhalaciones son una clara evidencia de mi presencia, no quiero que me encuentres, no quiero que me alcances, ¿por qué lo haces? La oscuridad trata de jugar a mi favor, quizás pase desapercibida. Percibo tu asqueroso aliento cercano. Mi mirada se nubla, mi entorno resulta desconcertante, el pasado que creía hundido en la mera anécdota de nuevo es presente, palpitante y desafiante. Tendida en el suelo, sus manos sibilinas ascienden por mis piernas que le repelen. Su mirada se pasea por un horizonte perdido en un vacío inhóspito provocando que mis músculos faciales se liberen, no respondan a mi raciocinio. No quiero sonreír pero lo hago inevitablemente. Una conjunción de sentimientos se adueñan de mi persona, de mis reacciones que cada vez son más absurdas. Resulta curioso ver las respuestas que surgen de un cuerpo que creías controlado, como instintivamente se alborota actuando a ritmo de impulsos. ¿Qué te ocurre cabrón? Me miras y no te mueves, ¿qué quieres?
ÉL: Deberías agradecer que ponga fin a tu sufrimiento como yo haré con el mío.
ELLA: ¿Quién eres?
ÉL: Esa misma pregunta debió hacerse mi hija cuando se encontró contigo.
ELLA: ¿Cómo?
ÉL: Es curioso como el cerebro tiene la capacidad de borrar todo aquello que le perturba, pero en esta ocasión se lo pondremos fácil.
ELLA: ¿De qué me estás hablando? ¿Qué quieres? ¿Por qué me estás haciendo esto?
ÉL: Es injusto,¿verdad? También lo fue que tu coche se llevara por delante a mi hija.
ELLA: Fue un accidente, apareció de la nada, se cruzó en mi camino, no pude esquivarla, ¿qué hacía una niña tan pequeña sola en la calle?
ÉL: No voy a permitir que enturbies su nombre.
ELLA: ¿Qué vas a hacerme?
ÉL: Solo hacerte partícipe de mi desdicha, quizás hayas podido acarrear con una muerte sobre tu conciencia, pero ¿podrás hacerlo con dos?
Él saca de su abrigo un revólver que encañona contra su propia sien disparándolo seguidamente. El cuerpo se desploma sobre el de ella impregnando toda su ropa de sangre.
El resultado de nuestras acciones determinará nuestro futuro,inevitablemente...
Escrito por Javi Pastor para el 1r Concurso literario de Wtransnet.
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