viernes, 18 de septiembre de 2009

EL PODER DE LAS CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS


Un grupo de ranas paseaban alegremente por el bosque cuando dos de ellas cayeron en pozo.
Las ranas se reunieron asustadas alrededor y contemplaron perplejas que el pozo era muy profundo. No había ninguna posibilidad de que sus compañeras salieran de allí con vida.
Las dos ranas, con ahínco, empezaron a dar grandes saltos intentando salir de allí cuanto antes. Pero todo esfuerzo era en vano.
Cuando el cansancio hizo mella y las fuerzas flaqueaban, las otras ranas desde arriba empezaron a decirles que el esfuerzo era inútil, que lo dejaran ya, que no valía la pena, que era una misión imposible, que morirían igualmente, así que lo mejor, era dejarse morir y evitar más sufrimiento.
Una de las ranas, haciendo caso a los consejos de sus compañeras, se rindió, se desplomó y al rato murió.
La otra rana continúo saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas viendo el sufrimiento de su compañera, le gritaban y les hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía sentido seguir luchando por un imposible.
La rana saltó con una fuerza extraordinaria y milagrosamente salió del pozo.
El resto de ranas, incrédulas, se alegraron mucho de que su compañera, milagrosamente hubiera sido capaz de salir de allí y entra abrazos, risas y vergüenza, se disculparon de que la poca confianza que habían depositado en ella.
Y las ranas continuaron su andadura por el bosque lamentándose de haber perdido a una amiga, pero felices de haber podido recuperar a la otra.
En realidad la rana que se salvó era sorda por lo que pensó que el resto de ranas con sus expresiones, sus gestos, sus ademanes la estaban animando para que no desfalleciera y que confiaban en ella. Esto le dio la fuerza extraordinaria que permitió salir del pozo.
Escrito facilitado por Marta Borrego.