viernes, 29 de enero de 2010

RELATO CORTO

Aquella noche sentí por primera vez la incertidumbre; un camión grande y blanco se detuvo ante mí y de él descendieron varios hombres. Hacía tiempo que en el edificio de enfrente había movimiento, obreros, pintores, carpinteros, etc… pero esos que acababan de llegar llevaban algo extraño y muy bien embalado.
El día había transcurrido con normalidad. Lo de siempre. El señor del bigote que se rascaba la cabeza, siempre en el mismo bordillo, y que invariablemente llevaba una maleta en la misma mano, la niña que me sonreía cada mañana, el hombre que aminoraba el paso y me ojeaba de arriba abajo y las dos señoras que sin prestarme atención charlaban cada mañana con los mismos gestos, además de los cientos de transeúntes de un día soleado.
Pero aquella noche algo me decía que mi existencia iba a cambiar. Y cambió. A la mañana siguiente, aquellos misteriosos empleados desembalaron lo que habían colocado con tanto mimo durante la noche y me vi por primera vez. Tan solo era un espejo, un espejo grande donde se podía leer FABRICACIÓN DE MANIQUÍES.
Escrito por Dani Corral para el Primer Concurso de relatos de Wtransnet.

miércoles, 20 de enero de 2010

EL INESPERADO VIAJE DE SAMUEL

Samuel había recibido una coincidencia por sms la tarde anterior. Se trataba de una carga de Barcelona a Nërgaard, un pueblo de Noruega de apenas 300 habitantes. Nunca antes había realizado un viaje tan largo pero estaba muy bien pagado y no eran tiempos para desperdiciar un buen viaje.
Contactó por teléfono con un tal Jonael Morpheus. Al principio sintió cierta inquietud, pues según le decía el Sr. Morpheus esta carga era seguramente, lo más valioso que jamás transportaría, debía transportarse con suma cautela, y bajo ningún concepto dejar el camión sin vigilancia. En otras circunstancias Samuel habría desconfiado, pero por extraño que pareciera, la voz de su interlocutor le inspiraba una gran paz y calma. Así que terminó por aceptar el viaje sin más reticencias.
A la mañana siguiente se presentó en el lugar de carga, donde cargaron su camión con enormes cajas. Samuel cogió el equipaje justo para el viaje y sin mas de lanzó a la carretera, pues un largo viaje le esperaba y no tenía tiempo que perder.
Al ponerse el sol, paró a dormir en un pequeño pueblo de Francia. Oyó ruidos en la parte trasera, pensó que provenían del exterior y por seguridad, decidió salir a mirar, pero no vio mas que la calma del pequeño pueblo y las estrellas.
Se encontraba en la mitad de su viaje cuando escuchó un fuerte golpe y la carga se tambaleó, por suerte pudo detener el camión para ver los daños, y la imagen no pudo ser más macabra, un enorme cuervo había chocado con la carga, quedándose clavado en la caja y dejando un vistoso rastro de sangre. Una bandada de cuervos se acercaba a él! Como pudo, se subió al camión y tras soportar como centenares de cuervos se estrellaban contra la caja, logró zafarse de ellos entrando en un túnel. Después de varios kilómetros pudo detenerse a inspeccionar el camión. Vio unas luces y oyó unos cánticos que procedían de dentro.
Asustado y extrañado, entró en la caja y su sorpresa no pudo ser mayor cuando vio lo que estaba transportando. No podía creerlo! Se trataba de unas criaturas similares a humanos, pero mucho más pequeños, de bellos rostros y finas alas parecidas a las de las mariposas, que estaban disfrutando de una abundante cena y cantando alegremente! Hasta que se dieron cuenta de la presencia de Samuel y todos esos seres cesaron de cantar y comer. Tras reponerse, Samuel reparó como pudo los golpes provocados por los cuervos y continuó la marcha mientras intentaba localizar al Sr. Morpheus.
Cuando consiguió contactar, le explicó lo ocurrido, Jonael sólo pudo decir, - Es lo que esperaba que ocurriese con esa carga tan valiosa, ten cuidado, pues muchos seres malvados quieren que las últimas hadas vivas desaparezcan y sólo estarán seguras en su destino, confío en ti Samuel.
La comunicación se cortó y Samuel desconcertado, prosiguió el viaje.
Parecía que algún mal oculto intentaba detenerle, aparte del ataque de los cuervos, se las tubo que ver con árboles y rocas que caían a su paso, lobos salvajes que atacaban en manada...
Su viaje duró dos interminables semanas, la mayor parte de ellas, además de los ataques puntuales de la naturaleza, le acompañaba una tormenta que apenas le dejó ver la luz del sol.
Ya a su llegada a Noruega, al cruzar la frontera, notó un ambiente más calmado. Bajo del camión para comprobar su estado, que era lamentable. Abrió la caja, y a parte de agotados y con pocas ganas de celebración, los extraños seres estaban todos bien, así pues, partió hacía el pueblo de Nërgaard.
Tras interminables kilómetros de carreteras sinuosas, llegó a la posición exacta de la entrega, pero allí, no vio nada, sólo carretera y bosque. Así pues se bajó, abrió la caja para intentar preguntar a las hadas y una de ellas con ilusión en el rostro, bajó de la caja, y en un extraño lenguaje pronunció unas palabras y el bosque tomó vida abriendo un nuevo camino. Samuel entró con el camión en aquel camino, y maravillado contemplaba a un lado y otro, hadas revoloteando, unicornios pastando tranquilamente, y otras criaturas de lo más bellas que podía haber imaginado! Al llegar a lo que parecía un palacio de luz, paró el camión, bajó e inmediatamente, una bellísima criatura alta de piel fina y cabellos dorados le dio la bienvenida, y amablemente le pidió que abriese la caja para que pudieran bajar sus mágicos pasajeros, y dar por finalizado el trabajo. Le agradeció enormemente el esfuerzo, se acercó a Samuel y le besó en la frente.
Despertó en su cama, desconcertado y desilusionado, porqué todo había sido un sueño. Entonces escuchó unas risas seguidas de un ligero aleteo. Con una sonrisa en el rostro, Samuel volvió a dormirse.


Escrito por Elisabeth Torralba, participante del 1r Concurso literario organizado por Wtransnet.