lunes, 15 de febrero de 2010

Barcelona, 25 de Junio de 2001

Este día cambió la vida totalmente a Felipe, recientemente padre de dos mellizos.
Cómo cualquier otro lunes, se levantó fue hacía la ducha intentando no despertar a sus niños, al acabar les dio un beso y les dijo muy bajito hasta la noche al igual que a su mujer.
Salió a trabajar a las 06:30 de la mañana hacía Mollet del Vallés.
Al llegar, desayunó su medio bocadillo de jamón y queso y se dispuso a leer el periódico del día.
Manuel el gerente de la empresa en la que trabajaba Felipe, le asignó una entrega urgente hacía el norte de Francia, sabía Manuel que no aceptaría un viaje en el que no pudiera pasar la noche con su familia, por eso mismo le otorgó este viaje pues a última hora de la tarde estaría en casa.
La hora de carga es a las 09:00 en el polígono industrial de la Zona Franca, sector A.
Felipe no había ido nunca a ese sector, pues siempre trabajaban con las mismas fábricas y almacenes, pero tampoco se hizo más preguntas, fué sin más.
Al llegar allí con su tractora, apenas le dejaron bajar y le engancharon el remolque, no le extraño pues sabía que era urgente, le dieron toda la documentación del viaje y se dispuso a hacer la ruta.
Llamó a Manuel para decirle que ya estaba de camino, que se lo habían enganchado muy rápido pero que muy bien.
Le quedaban 23 kilómetros para llegar al destino y llamó a su mujer Agustina para saber cómo estaba el pequeño pues había pasado mala noche, en eso que en la frontera España-Francia le pararon para una revisión rutinaria.
Le pidieron todo tipo de documentación y le hicieron bajar del camión para revisar la mercancía.
Felipe abrió las puertas traseras y cual fue su sorpresa al ver la mercancía, eran palets y palets de droga.
Llamó a Manuel su jefe y le comentó que él no sabía nada de este tema, además le dijo que tenía que haber revisado la mercancía, que aquí en este tema ya no le podía ayudar.
Felipe no sabía que hacer, no tenía manera de demostrar que él no sabía que transportaba, la policía revisó la documentación e hicieron miles de llamadas.
No daba credibilidad a lo que le estaba pasando... se vio solo, sin argumentos para defenderse, con miedo a lo que inevitablemente iba a pasar...
Detuvieron a Felipe, tenía derecho a una llamada y sus ojos se llenaban de lágrimas al pensar en su mujer y sus hijos, por otra parte estaba en el fondo tranquilo porque sabía que era inocente, confiaba en la justicia.
Dolores su mujer, al enterarse, se le cayó el mundo al suelo, en todo momento sabía que su marido era inocente y Felipe lo sabía, tuvo su apoyo en todo momento.
Pasó la noche en comisaría a la espera de un juicio rápido, que llegó en 7 días.
Felipe, le declaro culpable por transportar mercancía ilegal y no tener pruebas o alguna coartada para defender su inocencia. Le impongo 25 años de cárcel sin opción a fianza.
Esto es lo que escuchó en su juicio, no daba crédito a lo que estaba pasando, se le nubló la vista y cayó al suelo. Su mujer lo abrazó con todas sus fuerzas que en ese momento eran muy pocas, y le dijo que ella confiaba en él.
Sólo pensaba en sus hijos, no los vería crecer, no les daría el beso de cada día ni le despertarían en medio de la noche.
Hoy en día, 8 años después, Felipe sale los fines de semana de la cárcel.
Esta historia es cierta, basada en un hecho real, que por desgracia tuve que saber.

Escrito por "Clementina", seudónimo de una participante del 1r concurso literario de Wtransnet.

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