viernes, 30 de julio de 2010

CUENTO DE PAULO COHELO

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.
Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales.
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso,y ellos estaban sudados y sedientos.En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
-Buenos días.
-Buenos días - Respondió el guardián.
-¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.
-¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.- Y el guardiánseñaló la fuente.
-Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
-Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
-Buenos días - dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
-Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre,indicando el lugar.-Podéis beber toda el agua que queráis .
-El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
-Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
-A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
-CIELO.
-¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me hadicho que aquello era el Cielo!
-Aquello no era el Cielo. Era el Infierno- contestó el guardián
El caminante quedó perplejo.
-¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Estainformación falsa debe provocar grandes confusiones!-advirtió el caminante.
-¡De ningunamanera!-increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

miércoles, 7 de julio de 2010

Alfredo, con el rostro abatido se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café. Deprimido descargó en ella sus angustias...que si el trabajo, que si el dinero, que si la relación con su pareja, que si su vocación...todo parecía estar mal en su vida.
Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:
-Alfredo, quieres este billete ?Alfredo,un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
-Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
-Y ahora igual lo quieres ?
-Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas. Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
-Lo sigues queriendo ?
-Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor...
-Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo se quedó mirando a Marisa sin decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro. Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
-Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!
Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MAS y que PODEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos ? Claro que el mero propósito no alcanza...se requiere de la ACCIÓN para lograr los beneficios. Sé que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo.

domingo, 9 de mayo de 2010

Un poco de lectura interesante.

Hace unas semanas me llego un enlace a una pagina, que a primera vista no reportaba mayor interes, al mergen de una curiosa iniciativa.
Pero se estan moviendo y han organizado una votacion popular de libros interesantes por su aportacion positiva en como afrontar los problemas y las complicaciones diarias.

Esta pagina es; Esto solo lo arreglaremos entre todos he puesto el enlace en el apartado de enlaces de la derecha. Os llevará a la lista de los libros y comentarios de los que los han recomendado.
He pegado la lista de los libros mas votados en el apartado 'Libros de interes'. de la derecha.

Feliz lectura para los que os animeis. Yo conozco varios de ellos y francamente son mas que recomendables.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
MARIO ALONSO PUIG :

"Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa)"
-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos…
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad
primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
-Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Entrevista aparecida en La Vanguardia Digital de España. Colaboración de Johnny Rosales.



Escrito facilitado por Marta Borrego.

miércoles, 28 de abril de 2010

ACTITUD Y AUTOCONTROL


Era una bochornosa tarde de agosto en la ciudad de Nueva York. Uno de esos días asfixiantes que hacen que la gente se sienta nerviosa y malhumorada. En el camino de regreso a mi hotel, tomé un autobús en la avenida Madison y, apenas subí al vehículo, me impresionó la cálida bienvenida del conductor, un hombre de raza negra de mediana edad en cuyo rostro se esbozaba una sonrisa entusiasta, que me obsequió con un amistoso «¡Hola!
¿Cómo está?», un saludo con el que recibía a todos los viajeros que subían al autobús mientras éste iba serpenteando por entre el denso tráfico del centro de la ciudad. Pero, aunque todos los pasajeros eran recibidos con idéntica amabilidad, el sofocante clima del día parecía afectarles hasta el punto de que muy pocos le devolvían el saludo.
No obstante, a medida que el autobús reptaba pesadamente a través del laberinto urbano, iba teniendo lugar una lenta y mágica transformación. El conductor inició, en voz alta, un diálogo consigo mismo, dirigido a todos los viajeros, en el que iba comentando generosamente las escenas que desfilaban ante nuestros ojos: rebajas en esos grandes almacenes, una hermosa exposición en aquel museo y qué decir de la película recién estrenada en el cine de la manzana siguiente. La evidente satisfacción que le producía hablarnos de las múltiples alternativas que ofrecía la ciudad era contagiosa, y cada vez que un pasajero llegaba al final de su trayecto y descendía del vehículo, parecía haberse sacudido de encima el halo de irritación con el que subiera y, cuando el conductor le despedía con un «¡Hasta la vista! ¡Que tenga un buen día!», todos respondían con una abierta sonrisa.

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Ejercicio: Contesta las siguientes preguntas.

1) Describe con tus propias palabras cómo puede afectar a nuestro estado de ánimo el
estar con una persona que se muestra feliz y contenta.

2) ¿Qué pasaría si el conductor del autobús estuviese de mal humor? ¿Cómo afectaría
eso a los pasajeros?

3) Describe cómo afecta al estado de ánimo de tu pareja o amigos cuando tú no te
muestras feliz, sino que te muestras cabreada o triste.

4) Hacía un día agobiante, y sin embargo el conductor se mostraba feliz ¿Crees
entonces que el conductor del autobús podía elegir entre estar enfadado o estar feliz?
¿Qué te hace pensar que podía elegir?

5) Es posible que tú pases por días agobiantes ¿Crees que puedes elegir entre mostrarte
enfadada o mostrarte feliz?
Escrito facilitado por Angie Jimenez

miércoles, 21 de abril de 2010

EL REFLEJO DE TUS ACTOS


Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo: ¡Qué lugar tan agradable... voy a venir más seguido a visitarlo!
Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: Qué lugar tan horrible es éste... nunca más volveré a entrar allí.
En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "La casa de los 1000 espejos"Todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál rostro llevarás por dentro y ese será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás. Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.
Autor desconocido
Escrito facilitado por Silvia Arroyo.

martes, 16 de marzo de 2010

Només baixar del tren, vaig sentir que les meves cames tremolaven. No sóc d'aquí. No parlaré la llengua d'aquesta gent i, encara que no tingués trets tan diferents de la gent amb qui em creuava a l'estació, sabia que jo no era part d'aquell món. Els colors eren diferents. La música que sonava li era estranya a les meves orelles. A mesura que caminava en direcció al carrer, sentia que el cor bategava amb més intensitat. Era de dia i, encara que el sol brillava amb força al cel, el vent que tocava el meu cos era gelat. Però no tenia fred. Els pèls dels meus braços estaven de punta, però no tenia fred. A l'entrada de l'estació, fixí les meves orelles i vaig deixar que la pesada motxilla caigués a terra. El meu cos estava cansat però jo em negava a descansar. Encengué un cigarret i vaig tancar els ulls en el primer glop. Encara no sabia que feia en terres tan llunyanes però mai m'havia sentit tan feliç. Estava lluny de casa però no tenia por. La segona vegada que em vaig posar el cigarret a la boca, vaig obrir els ulls una altra vegada i vaig intentar, en va, localitzar-me en aquell mar de gent. Vaig tornar la mirada per dins de l'edifici i em vaig reparar en el gran rellotge. Era massa prompte. Tenia prou de temps per adaptar-me sola a aquell nou món. Vaig apagar el cigarret i, una altra vegada amb la motxilla a l'esquena, vaig donar el meu primer pas a València. Però em vaig aturar una vegada més. Just davant dels meus ulls i molt prop de recinte de l'estació, estava una gegantina figura mirant-me als ulls. El monstruós ninot superava l'alçada dels edificis i, en la seva mà dreta, sostenia una embarcació plena de personatges i animalets de tot tipus. Era preciós. Mai havia vist res semblant. Tot i l’absurda mida de la imatge, tenia una delicadesa en cada forma i expressió. Molt poc a poc, i sense desviar la mirada dels ulls del gran ninot, m'aproximí més a ell. A baix, altres desenes de figures molt ben esculpides, representaven escenes variades. Però no podia deixar de contemplar el més gran de tots. Era com si estigués hipnotitzada. Malgrat la quantitat de gent al carrer, em vaig sentir sola amb la meva nova descoberta, esperant que em digués alguna cosa. Com si, per un instant, fora a obrir la seua gran boca i a dir-me alguna cosa o revelar algun secret. Fins a hui, no sé que m'ha dit. En aquell moment vaig sentir la primera explosió. La meva primera reacció va ser baixar el cap com es estigués en un escenari de guerra. Vaig sentir forts bàtecs del cor contra el meu pit. La segona explosió va ser encara més fort i seguida de crits de la gent que, ara, corria per un carrer ample just davant meu. Instintivament, em vaig posar a córrer amb ella. No tenia ni idea d'on anaven, però sabia, per la força de les explosions que m’ aproximava a elles. Ja sense aire per la ràpida carrera, pare altra vegada més amb intent d'agafar un poc d'alè. Ara ja no eren explosions. Però un soroll continu de petards cada vegada més fort. Intentí respirar a fons però l'aire era d'un fum espès amb olor de pólvora. Vaig mirar el camí que acabava de recórrer i vaig veure el meu personatge aturat al mateix lloc, mirant on abans estava el meu cos inert i hipnotitzat. I no hi havia com caminar per aquell carrer. No tinc idea de quantes persones formaven una barrera que impossibilitava el pas. Callada però amb els ulls ben oberts i atents, vaig intentar processar totes les informacions que tenia dels primers trenta minuts que tenia allà. Res feia molt de sentit. Tampoc podia pensar molt. Atrapada entre el carrer i amb tant soroll, el meu cervell no podia pensar més. La nit va tardà en arribar. Vaig caminar pels carrers i em vaig topar amb altres monuments gegantins. A cada un d'ells intentava buscar pistes capaços d'explicar el que passava a la ciutat. Tot en va. Però ja no estava espantada. La meua oïda ràpidament s'acostumaren als petards i a eixes altures ja no em sobresaltava amb les explosions. Ara tampoc estava sola. Un grup de joves va intentar explicar-me el que celebraven mentre em oferien una estranya beguda de color blanc opac. De les seues paraules, no comprenia res en absolut. Però el líquid dolç i suau va baixar per la meva gola omplint amb una nova dosi d'energia. La poca comunicació verbal ja no era un problema. El grup es divertia amb la meva excitació i d'alguna manera ens compreníem. Una de les xiques portava un vestit ample, ple de daurats i brillants. La faldilla llarga i molt ampla tenia un delicat davantal com a ornamenta i vaig pensar que no seria una peça molt confortable, encara que molt bonica. Els monyos, com dos cargols lligats als laterals del seu cap completaven el figurí i semblava que la jove acabés de eixir d'un conte de ficció o fantasia. No vaig molt per a que la xica m’agafés per la mà i comencés a córrer i creuar carrers. Passarem per grups reunits al voltant de moltes cassoles que desprenien un dolç olor de safrà. A l'asfalt, asseguts junts, gent de totes les edats, compartien el menjar de la mateixa paella, en un tradicional ritu de comunió. No teníem temps per a això, em va dir la jove amb una única mirada. Al cap d'unes hores, unes xiques ploraven a llàgrima viva, els regnats s'acaben, deien; i una d'elles, la del foc, redoblava els seus plors en veure les figures de papercartró reduïdes a cendres dins de tota aquesta voràgine destructivo-sentimental amenitzada amb bandes de música. De nou al tren, tanque els ulls en un intent de conservar tots els colors d'aquell dia. La meua ment em porta a un altre món de somnis i, darrere meu, queden només les cendres d'una festa feliç.

Escrito por Marcela Vilas Boas, Ganadora del 1r Concurso literario de Wtransnet.