viernes, 29 de enero de 2010

RELATO CORTO

Aquella noche sentí por primera vez la incertidumbre; un camión grande y blanco se detuvo ante mí y de él descendieron varios hombres. Hacía tiempo que en el edificio de enfrente había movimiento, obreros, pintores, carpinteros, etc… pero esos que acababan de llegar llevaban algo extraño y muy bien embalado.
El día había transcurrido con normalidad. Lo de siempre. El señor del bigote que se rascaba la cabeza, siempre en el mismo bordillo, y que invariablemente llevaba una maleta en la misma mano, la niña que me sonreía cada mañana, el hombre que aminoraba el paso y me ojeaba de arriba abajo y las dos señoras que sin prestarme atención charlaban cada mañana con los mismos gestos, además de los cientos de transeúntes de un día soleado.
Pero aquella noche algo me decía que mi existencia iba a cambiar. Y cambió. A la mañana siguiente, aquellos misteriosos empleados desembalaron lo que habían colocado con tanto mimo durante la noche y me vi por primera vez. Tan solo era un espejo, un espejo grande donde se podía leer FABRICACIÓN DE MANIQUÍES.
Escrito por Dani Corral para el Primer Concurso de relatos de Wtransnet.

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